EL BELÉN
El belén o
nacimiento es la representación del nacimiento de Jesús en Belén por medio de
figuras.
Es uno de los escenarios más tempranos y
habituales del arte cristiano, pues aparece ya en el siglo IV en la catacumba
de San Sebastián de Roma. Hasta la Baja Edad Media persistió la variante de
origen bizantino de la virgen acostada, acompañada por dos comadronas.Después,a
partir del siglo XIV,la virgen está de rodillas y sin comadronas,pues se impone
la idea del parto sin dolor.
La
tradición popular del belén, pesebre o nacimiento es mucho más reciente. Parece
que fue San Francisco de Asís quien realizó la primera representación en
Greccio. Después, Santa Clara la difundió por los conventos franciscanos de
Italia y posteriormente la propia difusión de la orden contribuyó a la
extensión del pesebre representado por seres vivos o figuras.
El dogma que enseña que la Bienaventurada
Madre de Jesucristo era virgen antes, durante, y después de la concepción y
nacimiento de su divino Hijo.
La virginidad de Nuestra Señora fue
definida bajo anatema en el tercer canon del Concilio de Letrán celebrado en
tiempos del Papa Martín I, en el año 649. El Credo Niceno-Constantinopolitano,
como se reza en la Misa, expresa la creencia en Cristo, quien “por obra del
Espíritu Santo, se encarnó de María la Virgen”; el Credo Apostólico profesa que
Jesucristo “fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de Santa María
Virgen”; la forma más antigua del mismo credo usa la expresión “nacido del
Espíritu Santo y de la Virgen María”. Estas profesiones muestran:
Que el cuerpo de Jesucristo no fue enviado
del Cielo, ni tomado de la tierra como lo fue el de Adán, sino que su materia
fue suministrada por María; que María cooperó en la formación del cuerpo de
Cristo como cualquier otra madre coopera en la formación del cuerpo de su hijo,
pues de otro modo no podría decirse que Cristo haya nacido de María como no
puede decirse que Eva naciera de Adán; que el embrión en cuyo desarrollo y
crecimiento (hasta convertirse) en el niño Jesús, cooperó María, fue fecundado
no por una acción humana, sino por el poder divino atribuido al Espíritu Santo;
que el influjo sobrenatural del Espíritu Santo se extendió al nacimiento de
Jesucristo, no meramente preservando la integridad de María, sino también
causando el nacimiento de Cristo o generación externa para reflejar su
nacimiento eterno del Padre de forma que, “La Luz de Luz” procediera del
vientre de su madre como una luz se derrama sobre el mundo; que el “poder del
Altísimo” pasaba a través de las barreras de la naturaleza sin dañarlas; que el
“cuerpo de la Palabra” formado por el Espíritu Santo penetraba otro cuerpo a la
manera de los espíritus.



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